Comencé la formación sin saber muy bien en qué consistía; quería hacer algo que siguiera reforzando la presencia en mi cuerpo y que a la vez pudiera aplicar en los contextos de conciencia corporal y cuidado que a nivel laboral promuevo.
De Ameba me atrajo especialmente ese enfoque que parte de la conexión al propio cuerpo junto a la confianza en los procesos orgánicos.
Agradezco mucho cómo la formación me ha abierto a una cosmovisión de la vida asombrosa que ahora experimento como realidad también.
Dar y recibir un Shiatsu para mí va más allá de la salud y es algo parecido a un regalo; el regalo de estar viv@s y sentir la energía vital en sus múltiples formas, ricas, inteligentes, mutantes, interdependientes… y para mí especialmente equilibrantes y placenteras.
Gracias por la oportunidad y el espacio. Espero poder continuar abriendo y aprendiendo.



